Esta vez y de forma muy consciente quiero reflexionar con todos vosotros algunos aspectos que creo pueden definir la escena electoral:
¿Alguien puede creer hoy todos los mensajes catastrofistas que se están lanzando desde las filas socialistas hacia el PP?
¿Alguien cree que un gobierno del PP no va a apostar por la educación, la sanidad, la seguridad o la calidad de vida de nuestros mayores?
¿Alguien cree que no se van a promover leyes que garanticen la igualdad de oportunidades, favorezcan la convivencia o incrementen la seguridad manteniendo la libertad?
No se trata de esto. Estoy convencido que hasta los mismos socialistas apuestan también por mejorar nuestra sociedad. No valen ya los discursos del miedo, no valen ya las amenazas, las descalificaciones o los insultos.
La gente está cansada de este tipo mensajes que atentan contra el intelecto de los ciudadanos. ¿Cuál es entonces la diferencia entre las dos grandes alternativas que tiene el elector? ¿En qué se diferencia pues, el PP del PSOE?
Nos diferenciamos pues: en la sensibilidad por las personas, en los valores humanos, en los principios territoriales y de solidaridad, en una forma diferente de hacer y de gestionar. Evidentemente en muchos otros planteamientos, pero al final el ciudadano quiere resultados, y ¿realmente que mejoras sustanciales ha introducido el gobierno de Rodríguez Zapatero? No dudo que su intención haya sido esa, pero evidentemente no ha sabido hacerlo. No hemos mejorado en prestaciones sanitarias, no se ha incrementado la calidad de vida de nuestros mayores, en educación se ha derogado una ley para implantar otra con los mismos principios pero parcheada, en temas de estado ha creado opinión y posición y ni tan siquiera en economía hay ya bonanza.
En el Congreso de los Diputados se legisla y por tanto de ahí emanan las leyes que afectan a los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos. El resto de administraciones desarrollan e impulsan esta normativa básica. Es pues, el marco para crear iniciativas que contribuyan a esa España que todos deseamos pero con principios diferentes y formas de hacer también distintas.
Ahora sí. Nos jugamos mucho en estas elecciones. Nos jugamos el futuro de una gestión solidaria, eficaz y eficiente desde unos principios y valores basados en el respeto, la libertad y la diversidad ideológica y cultural. Por eso te pido que el 9 de marzo votes sin miedo, sin temor, con valentía a una nueva forma de hacer; con cabeza y corazón. Por eso te pido que votes al Partido Popular para que Mariano Rajoy sea el próximo presidente del gobierno.
Saludos a todos y gracias por vuestro tiempo.